Muchos problemas financieros de las pymes no se deben a la falta de ingresos, sino a errores de gestión que pueden prevenirse.
No tener un presupuesto definido – Sin un plan claro, los gastos pueden descontrolarse rápidamente.
Confundir beneficios con liquidez – Una empresa puede ser rentable en papel, pero quebrar por falta de efectivo.
No diversificar ingresos – Depender de un solo cliente o canal es un riesgo enorme.
Ignorar indicadores financieros clave – KPIs como margen bruto o rotación de inventarios son vitales para tomar decisiones.
No planificar impuestos – Improvisar pagos tributarios puede generar sanciones y estrés de caja.
Evitar estos errores puede marcar la diferencia entre crecer o quedarse estancado. Un CFO externo puede ayudarte a mantener el rumbo correcto.

